- Dana, Dana despierta tengo una sorpresa para ti.
Hasta ahora no he descrito como es Dana y creo que es justo que tengáis una pequeña idea de cómo es físicamente nuestra protagonista.:
Dana es menuda, con una altura de 175 cm, morena de pelo y piel blanca y aterciopelada. Sus ojos son de un azul violáceo adornado por negras y espesas pestañas, pechos pequeños, nariz algo aguileña, labios carnosos que esconden una dentadura poco atractiva, dientes con apiñamiento y color parduzco producto de la tetraciclina que le administraron en su infancia.
Dana es la típica mujer que pasa desapercibida, pues salvo sus ojos no hay nada más que destacar de su figura.
Así es nuestra protagonista.
Dana se despertó como si hubiera dormido por un mes y así era, había estado en un coma inducido durante 45 días.
Miss Susan: Querida ¿Como te encuentras?
- Cansada, muy cansada y tengo la boca seca.
- No te preocupes eso pronto se pasará, ahora estás un poco floja, pero dentro de unos días estarás en plena forma.
- ¿Dónde estoy? ¿Que ha pasado?- Preguntó Dana.
- Recuerdas el día en que describiste como te gustaría ser en realidad.
Dana asintió con la cabeza, pues su garganta estaba tan seca que no podía apenas hablar y cuando lo hacía era como si tuviera agujas en ella.
- Perfecto, pues se ha hecho realidad.
Dana miró a Miss Susan arrugando el entrecejo en señal de incredulidad.
- Hoy es un gran día, hoy se ha cumplido tu sueño y dentro de unos días volverás a la sala de los espejos.
Dana negó con la cabeza.
Miss Susan rió y poniendole la mano en la frente le susurro al oído: te prometo que lo estarás deseando.
Dana volvió a negar violentamente con la cabeza
- Tranquila amiga, solo estarás el tiempo que tu desees, la puerta estará abierta.
Una lágrima corrió por la mejilla de Dana.
Miss Susan secó su rostro con un fino pañuelo de seda.
- Confía en mí, te prometo que esta vez será algo bueno.
Al día siguiente Dana fue llevada a la sala de rehabilitación pues había perdido masa muscular después de estar tantos días postrada en una cama. Llevaba un amplío camisón y su cuerpo desde debajo de las axilas estaba envuelto con fuertes vendas elásticas.
Durante 15 días le sometieron a controles y a una fuerte rehabilitación.
Dana se notaba extraña, al pasar la lengua por sus dientes notaba que ahora eran diferentes, pero no podía tocárselos pues sus manos estaban vendadas y no disponía de un espejo en todo aquel recinto.
El día 16 fue trasladada a la mansión en ambulancia y una serie de hombres trajeados la acompañaron.
Dana había preguntado una y un millón de veces que había pasado pero nadie le contestaba, solo una frase: "Todo a su tiempo señorita Llorach".
Una vez en la mansión la entraron en la sala de los espejos, no sin antes taparle los ojos con un apretado antifaz.
Dana sintió el frío de los espejos en sus pies y se estremeció no de frío sino de miedo. Estaba aterrada, odiaba aquella sala. Notó como le quitaban el camisón y como sacaban de su cuerpo aquel vendaje que durantes días le había oprimido su delgado cuerpo. Le quitaron las vendas de las manos, y notó como recogían su pelo en un moño. Alguno de los hombres que la habían acompañado hasta allí le susurró al oído: Cuenta hasta diez despacio y después sácate el antifaz.
Dana así lo hizo.
8, 9 y diez.
Dana vio una figura borrosa, sus ojos estaban deslumbrados por tanta luz, pero poco a poco se fue haciendo más nítida la imagen.
- ¡¡Dios mío!!
Dana solo alcanzó a decir estas palabras.
Delante de ella había una mujer sorprendentemente bella, sus formas eran perfectas, sus pechos dos tallas más grandes y firmes, sus nalgas, su nariz aguileña había desaparecido sus dientes blancos y totalmente alineados.
Dana extendió las palmas de sus manos para acercarse y poder tocar a esa mujer, cuando llego a ella vio que era su propio reflejo.
Después de 5 horas Dana salió de la habitación que en un principio había sido la de los horrores y que ahora se había tornado la de los sueños cumplidos.
-¿Qué ha pasado, donde estoy yo y quien es esa mujer?
Miss Susan: Es tu sueño, ¿recuerdas?, así te describiste y así eres ahora.
Miss Susan explicó a su pupila que durante 45 días había estado en una clínica de cirugía plástica y que los mejores y renombrados cirujanos habían rehecho su cuerpo tal como ella quería.
-¿Te gustas ahora? - Preguntó Miss Susan con un reflejo de luz en la cara.
-Dios santo, si. No tengo palabras, ahora me veo una mujer bonita, perfecta, sexy segura de mi misma.
- Antes también lo eras, pero no lo sabías. Tú habías idealizado un tipo de mujer bella y ahora esa mujer eres tú. Pero no hemos terminado, ahora tenemos que seguir fortaleciendo esos músculos. Además nuestro grupo de estilistas deben terminar el trabajo que han iniciado los doctores. Antes te enseñaron a arreglarte, pero no tocaron de ti ni un pelo, ni una uña. Ahora ellos terminarán el trabajo.
-¿Más animada? - Preguntó Miss Susan.
-Sí - Contestó Dana con una amplia y maravillosa sonrisa- ¿Cuándo empezamos?
-Mañana querida, mañana.
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